Dejar parir, dejar nacer

Por Eva Fontdevila

Con la llegada de fin de año, tiempo de celebraciones, encuentros familiares y amistosos, cierre, balance y sobre todo de agotamiento y necesidad de descanso, como cada año aparece la preocupación por la situación de quienes van  a tener a sus hijos e hijas  en estos días.

A la conmoción habitual de las mujeres que se aproximan al momento de parir, se suma la ansiedad de las agendas de familias, instituciones y profesionales de la salud por el fin de año. Entonces surge la necesidad y oportunidad de visibilizar los derechos de las mujeres y de los niños y niñas en relación con la maternidad, el nacimiento y el puerperio.

Inés Díaz es referente de la Red Latinoamericana para la Humanización del Parto y el Nacimiento (RELACAHUPN) en Tucumán. Parte de su trabajo es promover la sensibilización general sobre temas de los que poco se habla: los derechos y las necesidades de las mujeres en torno a la maternidad, las prácticas positivas que promueven pero  también las que obstaculizan el ejercicio de esos derechos, la construcción de vínculos saludables y la prevención de la violencia obstétrica, prevista en la Ley nacional n°26485. 

La norma define la violencia contra las mujeres como “toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal”. Esta definición alcanza a aquellas conductas o acciones “perpetradas desde el Estado o por sus agentes”.

La violencia obstétrica, ejercida generalmente en instituciones de salud, es el atentado contra la dignidad de las mujeres y sus hijos e hijas durante el embarazo y el nacimiento. Se constituye de pequeñas y muchas veces naturalizadas prácticas invasivas y arbitrarias que aprovechan la vulnerabilidad de las mujeres durante este periodo vital, en el que se ponen en juego las emociones, las condiciones físicas y emocionales y también los mandatos sociales construidos en torno al rol materno.

Decisiones tomadas por profesionales de la salud  sin consultar, programación de fechas convenientes a los/as profesionales, procedimientos médicos rutinizados, uso de medicación y anestesia, exclusión del /la acompañante, imposición de posiciones para el nacimiento según comodidad del profesional, restricción de movimiento, uso excesivo de luz o de sonidos que perturban, escasa información, maltrato psicológico y sobre todo la costumbre de responsabilizar a la mujer por posibles problemas futuros de su hijo o hija son algunas de las formas en que esta violencia se expresa.

Cuando la mujer deja la institución suele concentrarse en las múltiples tareas que siguen, en recuperarse física y emocionalmente, en disfrutar de su bebé, y lo más probable es que prefiera no enfocarse en la violencia sufrida y por lo tanto el nivel de denuncia es bajo. Además el trámite es solamente administrativo y las respuestas suelen ser simbólicas, más allá de las consecuencias que haya provocado.

Sobre este panorama, conversamos con Inés Díaz, quien compartió sus reflexiones a partir de la experiencia: 

¿Qué relevancia le asignas a la información en la posibilidad de reducir la violencia obstétrica?

La información permite a las mujeres empezar a repensar cómo les gustaría transitar el nacimiento de sus hijos. Después de ser madres muchas sienten que algo no estuvo bien, algo no les gustó, pero ni siquiera se atreven a mencionarlo. Informar no basta para una mujer; los equipos que asisten nacimientos deben tener claro que cada mujer es diferente, con deseos y necesidades propias, y prepararse para que esa mujer tenga una experiencia positiva.

¿Por qué decimos que las mujeres tenemos que aprender a disfrutar del proceso de parir?

Las mujeres deben recordar que saben parir; el parto como proceso neurohormonal la prepara para esa vivencia que debe suceder en un ambiente de calma, luz tenue, silencio, acompañada de profesionales que cuiden el proceso sin interferir innecesariamente.  El relato de las mujeres que paren en esas condiciones siempre hace referencia a la intensidad del proceso y al disfrute.

¿Qué responsabilidad le cabe a la colectividad médica en la construcción de una manera más humanizada de nacer?

La colectividad médica impone un modelo dominante de atención perinatal. Esto no es ciencia ,no es evidencia. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, las normativas de atención al parto, las leyes de parto humanizado están y en muchos lugares se sigue incumpliendo. 

La formación académica debe incluir estos aspectos, un acercamiento holístico para avanzar a una asistencia mas humanizada. En la definición de parto normal no se incluye el estado emocional de la gestante .y esto influye muchísimo en la manera como se asiste un nacimiento.

¿Qué rol tienen las obstétricas en el proceso del nacimiento pero también antes y después?

Las parteras son reconocidas en el mundo como proveedoras de cuidados para la mayoría de las mujeres. Son profesionales entrenadas, brindan asistencia, educación, consejo y apoyo a la mujer y su recién nacido durante la gestación, parto y post parto. Trabajan con la familia y la gestante identificando necesidades específicas.

Hay muchas que se dedican a proveer atención ginecológica a mujeres sanas y servicio de planificación familiar. Saben identificar y buscar potenciales o reales complicaciones y dar tratamiento en una emergencia hasta recibir la asistencia adecuada.

¿Por qué se habla de epidemia de cesáreas y cuáles son las implicancias de naturalizarlas?

La cesárea es una cirugía mayor y tiene 3 veces más riesgo para la madre y su hijo que un nacimiento fisiológico según la OMS. Muchos son los argumentos a los que se recurre para sugerir cesáreas, pero la mayoría de las veces no están relacionados con riesgos reales de salud. 

Las mujeres deciden parir por cesárea porque el miedo se va instalando desde el inicio del control del embarazo. La epidemia de cesáreas es una forma más de control del cuerpo de las mujeres. Los nacimientos acomodados en fecha y hora nos muestran esta realidad. Los números no mienten; las estadísticas son claras. Los bebés no nacen cuando ellos están listos para hacerlo, sino que hay una fuerte tendencia a acomodar los días hábiles y los horarios

Sin intervención innecesaria más del 90% de los partos se producirían normal y espontáneamente. En todos los tiempos desde el comienzo del mundo nacieron niños.

Las mujeres saben parir los bebes saben nacer. Pero la tasa de cesáreas ha superado el 50% en muchos países del mundo, incluida Latinoamérica y la Argentina también. Tucumán es la provincia con el índice más alto del país, con un 90% en el sector privado  y 40% en el público.

Está bien documentado lo que se refiere a problemas respiratorios en el recién nacido que son significativamente más frecuentes después de una cesárea programada sin trabajo de parto, que de un nacimiento por vía vaginal, o de una cesárea después de un trabajo de parto: alteraciones en la microbiota, riesgo aumentado en desarrollar trastornos metabólicos, diabetes T1, obesidad, celiaquía, trastornos del espectro autista, trastorno déficit de atención y trastornos del aprendizaje.

Contacto Inés Díaz: 3814447638 

¿Qué es la CONSAVIG?

La Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (CONSAVIG) fue creada el 21 de febrero de 2011 por Resolución n° 120 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación con el objetivo de implementar en conjunto con organismos nacionales, provinciales y municipales y organizaciones sociales, las tareas vinculadas con la elaboración de sanciones a la violencia de género establecidas por la ley Nº 26.485 de “Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en todos los ámbitos que desarrollen sus relaciones interpersonales” en sus diferentes tipos y modalidades. También es cometido de esta Comisión desarrollar tareas de asesoramiento que resulten necesarias para la implementación de la mencionada ley conforme a la normativa nacional e internacional.

Asimismo articula acciones con los ámbitos universitarios, sindicales, empresariales, religiosos, organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres, y otras de la sociedad civil para tal fin.

Mediante la misma Resolución Ministerial fue designada como titular de la Consavig la Dra. Perla Eugenia Prigoshin

Esta Comisión recibe reclamos por violencia obstétrica y el último informe de datos disponible, sobre las consultas recibidas en 2021 es contundente:

El 75% de las consultantes afirma haber recibido un trato deshumanizado, mientras el 52% menciona que se tomaron decisiones sin consultarla. El 44% alude a que no la dejaron contar con un acompañante y el mismo porcentaje refiere que le faltó información sobre el proceso. 

Según el mismo informe, el 60% de las consultas remiten a instituciones de salud privadas y el 40% a públicas.

El informe no registra casos de Tucumán, y ubica el mayor porcentaje de consultas en la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires. 

Contacto

Dirección: Corrientes 327 Piso 14
Teléfono: (011) 5300-4000 (Interno 76633)

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