Las presiones de ser joven

Por Silvia Moreno

Ser joven es sinónimo de cambio, progreso y futuro. Ser joven es enfrentar desafíos y crear o recrear un espacio para el desarrollo pleno y el futuro. Convertir problemas en oportunidades, en soluciones, ser el motor que impulsa la sociedad. Eso es una gran presión. 

La juventud lo tiene “fácil” dicen, desgraciadamente no es así, ser el futuro del país o de la sociedad es un peso muy grande. 

Los jóvenes tienen el reto, sin renunciar al pasado, de luchar para que vivamos en un mundo justo y pacífico. Pero nos siguen pesando los mandatos. Luchamos contra las fobias, por ejemplo, hasta hoy sigue siendo todo un desafío hacer entender a muchos que una elección de género o sexualidad no definen como tal a una persona, me tocó escuchar que ahora hay más personas LGBT que antes, que pareciera ser una moda, pero en realidad no es que sea una moda, es que cada vez tenemos menos miedo y más confianza para mostrarnos como realmente somos. 

También nos toca luchar contra la discriminación. Ya sea por nuestra apariencia, color de piel (porque sí, el racismo aún existe) o forma de vestir nos miran mal o nos juzgan sin antes conocernos. Tener un piercing, un tatuaje, un color de cabello extravagante o una falda corta, no nos hace rebeldes o inmaduros . Aún luchamos contra el machismo, hasta hoy hay personas de mi generación qué siguen teniendo actitudes machistas, tanto hombres como mujeres, y por supuesto no es su culpa, la sociedad o incluso su crianza puede haber influido en eso.

Sigo viendo mujeres y hombres que llaman “fácil” a otra mujer. Debemos normalizar que cualquier persona viva su sexualidad como le plazca, por supuesto cuidándose y cuidando a los demás. Al igual que decirle a un hombre que es “menos hombre” por hacer cosas que se consideran femeninas, como por ejemplo cuidar su higiene o colaborar con la limpieza del hogar.

Ya es hora de dejar de atribuir tareas, deberes y hábitos a un género en específico, todas las personas deberíamos tener el derecho de hacer cosas sin preocuparnos por ser juzgado. 

Luchamos contra la violencia de género, la cual se puede ejercer de diferentes formas. Actualmente se han naturalizado diversos tipos de violencia como las escenas de celos, la posesividad, el aceptar la personalidad agresiva de la pareja y en el peor de los casos la agresión física. Debemos  promover relaciones sanas, en donde mi pareja no sea mi mundo, sino mi compañero, donde ambos nos tratemos con respeto. 

Se lucha contra los prejuicios. No todas, pero muchas personas mayores suelen tener prejuicios hacia nosotros, por ejemplo sostienen que somos vagos, que no nos gusta ni trabajar ni estudiar, que nuestro cansancio no está justificado porque “en sus tiempos las cosas eran más difíciles” y que ahora lo tenemos todo fácil y aún así nos quejamos. Pero conforme avanza la sociedad, los problemas también lo hacen, por supuesto que sus tiempos eran difíciles y tenían menos oportunidades. Por eso estamos agradecidos de los derechos que gozamos hoy en día, como el derecho que  tenemos a estudiar , sin embargo, hoy se nos pide comenzar una carrera universitaria al momento de terminar la secundaria, o en caso de no estudiar se nos pide que trabajemos. No hay tiempo suficiente para descubrir lo que realmente queremos ser o hacer con nuestra vida, después de todo, nuestras metas cambian y también nuestra mentalidad, y a veces por esa presión tanto familiar cómo social entramos a una carrera y al poco tiempo decidimos abandonarla. A veces eso también pasa porque muchos no aprendimos realmente a estudiar, en la escuela se nos acostumbró a memorizar en vez de aprender, y al llegar a la universidad nos agobiamos, y tenemos que aprender nuevos métodos de estudio y a veces es tanto que uno se da por vencido con la carrera. No es sencillo estudiar un cuadernillo de más de 200 páginas más otras 500 de otras materias, asistir a clases a las 8 de la mañana y poder volver recién a las 8 de la noche o incluso más tarde si vivís en el interior de la provincia.

También nos toca lidiar con la falta de apoyo si nos decidimos por una carrera artística, o de bajo renombre. Si no estudiamos carreras tradicionales como Medicina o Abogacía nos desaprueban y realmente es muy frustrante, sentir que no somos lo que ellos quieren, sentir que los estamos decepcionando. En esos casos los adultos piensan que solo les llevamos la contraria, a pesar de que quieren lo mejor para nosotros, y en esos casos desgraciadamente hay jóvenes que cortan el contacto con su familia. 

Así cómo suena, eso ya es difícil, y ni hablar de los jóvenes que además de estudiar trabajan. Trabajar tampoco es algo tan sencillo, la mayoría de empresas te piden experiencia, pero si yo voy a buscar trabajo para ganar experiencia, no me dan el trabajo justamente porque no tengo experiencia. 

A lo mejor pensarán e incluso nosotros también, que no estamos listos para esa nueva etapa, crecer de golpe y ser adulto, tener responsabilidades a pesar de que nunca antes las tuvimos, que solo nos queda adaptarnos, y por supuesto que con el tiempo las cosas se hacen más fáciles pero por eso hay que entender que cuesta, que nuestro cansancio sí importa.

Para los lectores adultos va un mensaje, quítense los prejuicios y no nos exijan más de lo qué cualquiera podría hacer. Y para los jóvenes, sus sentimientos valen, su esfuerzo algún día será recompensado. Tenemos la posibilidad de estar cada día en los medios, ya sea a través de la radio y la televisión, o en las redes sociales tan usadas hoy por todos nosotros, que me han servido  para hacer llegar mi mensaje a muchas más personas de lo habitual. Hoy me toca hacer un programa de radio, y puedo contar con un espacio juvenil. Todo nos debe servir para demostrar que no importa qué tan jóvenes seamos, si queremos algo y luchamos por ello lo podemos lograr. Aún hay mucho por hacer y por cambiar.

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1 comentario en “Las presiones de ser joven”

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